Tecnologías de valorización energética

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En la actualidad existen diferentes tecnologías que se pueden aplicar para la valorización energética de los residuos. La mayoría de ellas consisten en procesos de tratamiento térmico como son la incineración, la gasificación, la pirólisis o la gasificación por plasma. Cada una de estas se encuentra en un estado de desarrollo de distinto nivel.

Otra vía de valorización energética  consiste en la biometanización o digestión anaerobia de la fracción orgánica con valorización del biogás obtenido. En este grupo hay que considerar también el aprovechamiento del biogás generado en los vertederos.  El biogás es un vector energético que puede ser utilizado in situ para la generación de energía eléctrica o cogeneración, o bien transformarlo en biometano para su inyección en el sistema gasista o su uso en vehículos. Para poder inyectar el biometano en la red de gas natural o emplearlo como combustible para vehículos, el biogás debe ser depurado, es decir, debe eliminarse el dióxido de carbono y otras impurezas, de forma que su calidad – y por tanto su uso- es equivalente a la del gas natural.

El material que no se puede reciclar o reutilizar tiene dos posibles salidas: su valorización energética o su vertido, es decir, convertirlo en un recurso denominando Combustible Derivado del Residuo (CDR) o dejarlo como un residuo.

Cuando el CDR se somete a un tratamiento con el fin de adaptarlo a determinados requisitos de calidad, se produce CSR o Combustible Sólido Recuperado, que puede ser valorizado energéticamente en instalaciones de incineración o coincineración. La clasificación de los distintos CSRs, así como los criterios de calidad aplicables, vienen determinados de acuerdo a las normas desarrolladas por el Comité Europeo de Normalización CEN/TC 343 – Combustibles Sólidos Recuperados. Es decir, la calificación de CSR otorga una garantía de transparencia, calidad y seguridad para un producto apto para la valorización energética.

Tecnologías destinadas a la valorización energética de los residuos no reciclables.

residuos

Una alternativa a la combustión directa de los rechazos es la obtención de combustible líquido a partir los plásticos contenidos en dichos rechazos. Una vez seleccionados aquellos plásticos aptos para dicha conversión – principalmente poliolefinas -, se les somete a un proceso termoquímico con el que se obtiene un combustible que, en función del rendimiento y selectividad del proceso, tendrá una calidad análoga al diesel.

Estos combustibles obtenidos a partir de los residuos se aprovechan posteriormente en instalaciones industriales  (plantas cementeras, centrales térmicas, etc.), o en vehículos como combustible sustitutivo.

Todas las posibles alternativas de valorización pueden coexistir en un mismo modelo de gestión de los residuos.